Revanchismo cachureco vs. blandenguería de LIBRE: cómo (no) tratar a tus rivales políticos

marzo 26, 2026

 



Doce años tardaron con todo y sangría para llegar al poder, doce largos años viendo cómo el Partido Nacional convertía el Estado en su finca personal, cómo el narcotráfico se sentaba en el Congreso con nombre propio y apellido, cómo la impunidad se vestía de gala para las fotos oficiales. Y cuando por fin llegaron en enero de 2022 con esa victoria que les hinchó tanto el ego que olvidaron usar el cerebro, tuvieron en sus manos la oportunidad de hacer lo que ningún gobierno había hecho: romper el ciclo de una vez. Pero no, eso hubiera requerido astucia, hubiera requerido entender que la política no es un club de debate, más bien un ring de boxeo sin árbitro. Así que ahí están ahora, desconcertados como niños a los que les quitaron el juguete, alegando persecución con esa vocecita lastimera que resulta tan patética como previsible, cuando la verdad es que ustedes mismos les regalaron las balas con las que hoy les vuelan la cabeza.

 

Veamos los datos fríos, esos que tanto les gusta citar cuando les conviene para hacerse los intelectuales. Cuando asumieron, el aparato estatal estaba podrido de nacionalistas enquistados como garrapatas en perro callejero, y ustedes, en una demostración de ingenuidad que raya en la estupidez criminal, decidieron que lo mejor era mantener a la burocracia heredada. Porque claro, por qué no, seguramente unos puestitos bien pagados convertirían a esos lobos en corderitos. El Servicio Civil registraba en 2023 que de aproximadamente 6,000 empleados contratados durante su mandato, solo entre 900 y 1,000 eran militantes de LIBRE. El resto, esos miles de funcionarios que ustedes alimentaron con el presupuesto del pueblo, provenían de las filas del Partido Nacional o de ningún partido, lo cual es aún peor porque significa que son mercenarios sin ideología, listos para venderse al mejor postor. ¿Qué creían? ¿Que la gratitud existe en la política hondureña? ¿Que esos empleados que ustedes conservaron por "expertise" o por ser "buena gente" no le darían la espalda al primer soplido de viento nacionalista? Qué tiernos. Qué ingenuos. Qué ridículos. Esos mismos empleados que ustedes mantuvieron con sueldos dignos son los que hoy celebran desde sus escritorios cada despido de sus compañeros libristas, esos mismos que ustedes pensaron que se convertirían en aliados son los que trabajaron día y noche para derrotarlos en las urnas. La continuidad institucional no se garantiza manteniendo al adversario adentro como si fuera un parásito benévolo; se garantiza con reglas claras y personal formado en la administración pública, no en la militancia partidaria. Pero ustedes confundieron estabilidad con complicidad, y ahora pagan el precio.

 

Tuvieron cuatro años. Cuatro largos años para instalar esa Comisión Internacional Contra la Impunidad que prometieron a gritos en campaña. ¿Y qué hicieron? Se dedicaron a pelearse entre ustedes como perros en un cubil, a negociar tibiamente con los mismos poderes fácticos que hoy los están procesando políticamente, a dejar que los responsables del saqueo nacionalista, desde los que aprobaron la reelección ilegal hasta los que convirtieron el IHSS en una caja chica del narcotráfico, pasearan tranquilos por las calles como si nada. Felicitaciones, qué brillante estrategia. En lugar de cárcel, les dieron impunidad. En lugar de justicia, les dieron tiempo para reorganizarse. Y ahora, los mismos actores que propiciaron el golpe de Estado de 2009 y la narcodictadura de Juan Orlando Hernández son los que desde la Plataforma Defensores de Honduras por la Democracia exigen cabezas de sus funcionarios, y lo hacen con el descaro de invocar la democracia, porque ustedes les regalaron el relato en bandeja de plata. Cuando no se castiga el crimen, el criminal termina convertido en víctima y el perseguido en verdugo. Es ley de vida. Y ahí lo tienen: Johel Zelaya, Marlon Ochoa, Rebeca Raquel Obando, Mario Morazán, funcionarios electos durante su gestión, hoy en la mira de un Congreso que busca destituirlos porque se atrevieron a no arrodillarse ante los nuevos amos, y ustedes, que debieron blindar institucionalmente a sus funcionarios desde el primer día, ahora solo atinan a emitir comunicados de prensa patéticos que nadie lee.

 

Es cierto que en 2022 despidieron alrededor de 32,500 empleados públicos, y es cierto que muchos de esos despidos eran necesarios porque no se puede mantener 17 instituciones duplicadas que solo servían para engrosar nóminas nacionalistas con sueldos de privilegio. Pero lo hicieron con la poca delicadeza de un elefante en una cristalería, sin una estrategia clara, sin una carrera civil que diera certidumbre, sin un plan de indemnizaciones que no fuera un balde de agua fría para las finanzas públicas. El resultado fue un masterclass de cómo no hacer las cosas: entre 2022 y 2023, el Estado pagó aproximadamente 161 millones de dólares en demandas laborales, y el Procurador General de la República ha admitido que el Estado perdió al menos 1,900 millones de lempiras por su mala praxis. Qué genialidad. Esa sangría no solo les restó credibilidad, más bien les creó una legión de enemigos que ahora militan felices en el partido de Asfura, porque en Honduras el despedido no se convierte en un opositor ideológico, se convierte en un voto de odio concentrado, y ustedes sembraron odio a mansalva sin considerar la cosecha que vendría.

 

Y cuando vieron venir el cambio de gobierno, reaccionaron con la rapidez de un perezoso en coma. En las últimas semanas de su gestión, entre el 15 y 20 de enero de 2026, permitieron la creación de ocho nuevos sindicatos en instituciones clave como si eso fuera a salvarlos: Migración, Derechos Humanos, Transporte Terrestre, Procuraduría, Desarrollo Social, Energía, Servicio Civil y Ciudad Mujer. Una maniobra desesperada de aficionados que pretendían blindar a los trabajadores mediante contratos colectivos de última hora. ¿El resultado? El gobierno de Asfura, con una simple circular del Servicio Civil, declaró ilegales 150 dictámenes de contratación realizados después del 30 de noviembre de 2025 y procedió a cancelar masivamente esos empleos como quien quita migajas de una mesa. ¿Qué aprendieron? Nada aparentemente. Que los derechos laborales no se acuerdan en la agonía de un gobierno moribundo, se construyen con políticas de Estado desde el día uno. Si hubieran fortalecido el Servicio Civil, si hubieran profesionalizado la carrera de gestión, si hubieran blindado las instituciones con leyes que no estuvieran sujetas a un simple decreto ejecutivo que el siguiente gobierno tira a la basura, hoy no estarían viendo cómo sus bases quedan en la calle con una facilidad pasmosa.

 

Pero lo más divertido, lo realmente cómico, es que según su propia narrativa ustedes redujeron la pobreza en 13.5%, crearon cerca de 350,000 empleos, mantuvieron un crecimiento económico sostenido cercano al 4% anual y redujeron la deuda pública casi 10 puntos del PIB sin aumentar impuestos. Cifras que, de ser ciertas y perceptibles en la vida cotidiana, cualquier gobierno con dos dedos de frente la habría convertido en una bandera, en la narrativa mas potente, en un discurso imbatible.

 

Pero aquí es donde la cosa se rompe: esa historia nunca terminó de materializarse en la realidad de la gente. Porque si realmente hubieran logrado semejante transformación, ¿cómo se explica entonces el rechazo masivo en las urnas? ¿Cómo se explica que una población supuestamente beneficiada no solo no defendiera esos “logros”, más bien que votara en contra? O esas cifras fueron, en el mejor de los casos, mal comunicadas, o directamente fueron más un discurso que la realidad tangible.

 

Y aun dándoles el beneficio de la duda, que algo de eso hubiese sido cierto, , ustedes, absortos en sus disputas internas de kínder político y en una comunicación que daba vergüenza ajena, fueron incapaces de convertirlo en un relato creíble. Dejaron que el Partido Nacional construyera un relato de destrucción del país que caló hondo en la población, precisamente porque ustedes nunca lograron demostrar, ni hacer sentir, lo que decían haber hecho bien.

 

Mientras ustedes se enfrascaban en debates bizantinos sobre alianzas y candidaturas como si estuvieran en un café de intelectuales, ellos fabricaban memes, llenaban de desinformación las radios y convertían cada despido necesario en un atropello contra el pueblo. Y ahora, cuando ellos despiden por razones políticas puras y simples, ya tienen el camino allanado: la opinión pública está tan anestesiada que aplaude la purga como si fuera justicia divina.

 

Cuando Asfura asumió, nadie en su sano juicio podía esperar que fuera un demócrata ejemplar, salvo ustedes aparentemente, que parecen vivir en una realidad paralela donde el Partido Nacional es una organización de beneficencia y no el mismo partido que normalizó la reelección inconstitucional, que saqueó el Estado durante doce años, que tiene en sus filas a condenados por narcotráfico en cortes de Estados Unidos.

 

La aprobación de la Ley de Reactivación Económica y Desarrollo Humano, que declara emergencia fiscal por 24 meses, es el franco tirador perfecto para legalizar despidos masivos sin rubor. La eliminación de la Secretaría de Transparencia y de la Secretaría de la Mujer no es solo reducción del Estado, es borrar las instituciones que les estorbaban para seguir robando a gusto. Los juicios políticos contra el fiscal general, los consejeros electorales y los magistrados no son una defensa de la democracia, es la captura del poder judicial y electoral con guantes de seda.

 

Todo esto era previsible, todo esto se venía anunciando en cada discurso de campaña de Asfura, y ustedes, en lugar de preparar una transición ordenada que blindara lo blindable, se entretuvieron en estimaciones electorales estériles y dejaron que el enemigo les tomara la delantera como si fueran tortugas cojas.

 

En Honduras la política no es un concurso de buenas intenciones, es la guerra, y quien no lo entienda termina como ustedes: afuera, viendo cómo desmantelan hasta los ladrillos de lo que construyeron, lloriqueando en los medios sobre persecución cuando ustedes mismos se pusieron la soga al cuello. Tuvieron el poder, tuvieron legitimidad, tuvieron la oportunidad histórica de transformar el Estado, pero les faltó pericia, les faltó determinación, les faltó entender que gobernar no es solo hacer políticas públicas decentes, es también desmontar las estructuras de poder que se oponen a ellas con la misma fuerza con la que ellas te desmontan a ti. Mientras ustedes pedían paciencia y apelaban a la buena fe de gente que no tiene ni pizca de ella, ellos tejían la restauración del viejo régimen con hilos de acero. Y ahora, cuando los nacionalistas hablan de limpieza y reestructuración, lo que realmente están haciendo es vengarse de cada día que tuvieron que soportar que alguien de LIBRE ocupara un escritorio que consideraban suyo por derecho divino, heredado de padres a hijos como si el Estado fuera una finca particular.

 

La historia no será amable con esta época, pero tampoco será amable con ustedes si insisten en no aprender de esta paliza. Porque la próxima vez que lleguen al poder, si es que llegan después de haber demostrado tanta incompetencia, no habrá excusas. Sabrán que la impunidad del adversario se paga cara y se paga con intereses. Sabrán que la transición no es un acto de fe, más bien un campo minado donde el que vacila pierde la pierna. Sabrán que los derechos de los trabajadores públicos no se protegen con sindicatos de última hora hechos a contrarreloj, más bien con instituciones sólidas que resistan los embates del tiempo. Sabrán que la comunicación no es un accesorio ornamental, es la trinchera principal donde se gana o se pierde la batalla por la opinión pública. Y sobre todo, sabrán que en este país la democracia sigue siendo un juego de suma cero: a menos que destruyas las estructuras del viejo régimen con la contundencia que ameritan, ellas terminan destruyéndote a ti, sin lástima ni remordimiento.

 

Mientras tanto, sigan viendo cómo Asfura y su pandilla les devuelven cada golpe con interés compuesto, con esa sonrisa burlona de quien sabe que tiene todas las cartas. Sigan viendo cómo los mismos que los señalaban de comunistas ahora les copian el discurso de achicar el Estado para justificar su venganza privatizadora. Sigan viendo cómo los miles de trabajadores que ustedes protegieron con una mano y despidieron con la otra hoy engrosan las filas del descontento que les dio la espalda en las urnas con la contundencia de un bofetón. Y sigan, sobre todo, sin aprender nada, sin autocriticarse, sin entender que la derrota fue autoinfligida, que el enemigo solo tuvo que empujar una puerta que ustedes mismos dejaron abierta de par en par.

Porque si hay algo que este país necesita más que un gobierno honesto, es una oposición que haya aprendido de sus propios errores sin caer en el autocompadecimiento patético. Y ustedes, por ahora, no están dando muestras de haber entendido absolutamente nada.


Fuente:

  • El revanchismo es inadmisible — La Prensa
  • Con Ley de Reactivación Económica pretenden “legalizar los despidos masivos”, según diputado — Hondudiario
  • Inician despidos en el gobierno tras derrota de Libre; denuncian venganza política — El Heraldo
  • Continuidad en la agenda de gobierno en un nuevo contexto partidista — SciELO
  • Aumenta presión para juicio político contra quienes atentaron contra la democracia — Hondudiario
  • Honduras tras las elecciones: una transición política con baja legitimidad, altos riesgos institucionales y desafíos clave para la política de EE. UU. — WOLA
  • Funcionarios de confianza de Libre estarían detrás del caos electoral en las primarias — Contracorriente Honduras
  • ¿A qué se dedicarán los exfuncionarios de Xiomara Castro? — El Heraldo
  • “Juicio político no será cacería”: Zambrano promete defensa plena y respeto al debido proceso en el Congreso — Confidencial HN
  • Gobierno y Libre dejan “bomba laboral” a próxima administración — Proceso Digital
  • ¿Qué dice la denuncia para juicio politico a Johel Zelaya? — El Heraldo
  • Asfura promete reducción de un Estado afectado por manejo clientelista de las instituciones — Contracorriente Honduras
  • ¿Habrá despidos en Libre con la llegada del Partido Nacional? — Once Noticias
  • Honduras: nuevo gobierno busca una reestructuración en las instituciones a base de despidos en el sector público — expedientepublico.org
  • Despidos cada 4 años le cuestan L 8000 millones al Estado — VTV
  • Juicio político: una oportunidad para hacer justicia — Diario La Tribuna


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