No lo digo con metáforas baratas
ni con retórica vacía. Lo digo porque lo que está sucediendo en Ceuta y Melilla
no es una crisis migratoria. No es un accidente humanitario. No es una tragedia
del Mediterráneo que se pueda explicar con lágrimas de ONG y discursos de
compasión selectiva. Es una operación. Es una declaración de hechos. Es guerra
por otros medios. Y el que no lo vea así, o es un ingenuo de manual o está
cobrando por no verlo.
Marruecos le está haciendo la
guerra a España. Punto. No hay otra lectura posible cuando en un solo día, el
30 de julio de 2026, cruzan hacia Ceuta hasta cuarenta mil personas en una
operación coordinada, masiva, imposible sin la anuencia del Estado marroquí. La
Guardia Civil habla de caos absoluto. Dieciocho cadáveres recuperados del mar.
El Ejército desplegado por tercera vez en el siglo. Y mientras tanto, la
embajadora marroquí en Madrid, con la cara más dura del planeta, sale a decir
que la situación es “no querida” por el reino. Por supuesto. Y yo soy el Papa.
Cuarenta mil personas no atraviesan una frontera militarizada, vigilada por uno
de los ejércitos más represivos del Magreb, sin que alguien en Rabat haya dado
la orden de mirar para otro lado. O de empujar.
Y aquí viene lo que la bola de
ridículos e ignorantes de internet no entiende. No es islamismo. No es una
guerra santa. No es el yihadismo invadiendo Europa. Son estupideces para
borregos que necesitan enemigos simples para no pensar. Esto es puramente geopolítico.
Es una gesta de intereses. Es geoestrategia cruda. Detrás de Marruecos no hay
imanes ni califatos; hay el anglo-sionismo. Hay Estados Unidos. Hay Israel.
Este es el triángulo que se cerró en los Acuerdos de Abraham de 2020, cuando
Trump regaló el Sáhara Occidental a Marruecos a cambio de que normalizara
relaciones con Israel. Desde entonces, Rabat está armado hasta los dientes con
tecnología israelí, con inteligencia estadounidense, con cobertura diplomática
occidental. En enero de 2026, Israel y Marruecos firmaron su plan de trabajo
militar bilateral. Cooperación en ciberseguridad, intercambios de inteligencia,
adquisición de armamento. Un “nuevo hito”, lo llamaron. Y mientras tanto, en
las redes sociales, entidades sionistas salen a celebrar la invasión de Ceuta y
a querer reprocharle algo al pueblo español. Sí, asesinos de niños en Gaza, los
mayores criminales del siglo XXI, queriendo dar lecciones de moral a los
españoles. El cinismo no tiene techo.
Pedro Sánchez, por su parte, ha
jugado una partida de equilibrio imposible y ha perdido. Se acercó a Marruecos
en 2022 apoyando su plan de autonomía para el Sáhara, alienando a Argelia,
rompiendo décadas de equilibrio diplomático. Luego, en julio de 2026, intentó
reconstruir la relación con Argelia, reactivando el Tratado de Amistad,
firmando acuerdos de gas, sonriendo con Tebboune. Error fatal. Marruecos no
perdona que España coquetee con su enemigo histórico. Y la respuesta llegó en
diez días: una operación migratoria masiva que desborda Ceuta, que humilla a la
Guardia Civil, que obliga a Sánchez a viajar corriendo con Marlaska a ver la
catástrofe en persona. Y la respuesta del Gobierno español es... pedir ayuda a
Marruecos para devolver a los que entraron. Es patético. Es como pedirle al
ladrón que te ayude a recuperar lo que te robó.
Pero el problema no es solo
Marruecos. El problema es que España está sola. Desprotegida. Traicionada por
las alianzas que supuestamente la amparan. ¿Para qué carajos está España en la
OTAN? ¿Para qué demonios está en la Unión Europea? Cuando los migrantes entran
por Polonia, por la frontera con Bielorrusia, la narrativa occidental es otra.
Si son negros, asiáticos o musulmanes, no son refugiados. Son armas híbridas
enviadas por Putin. Son peligrosos. Hay que detenerlos, devolverlos,
militarizar la frontera. Los propios polacos, muestran a los presos en videos
que cualquiera puede buscar, tratan a esas personas como una invasión
orquestada por Moscú. Y la Unión Europea aplaude. Bruselas envía fondos, muros,
alambres de espino.
Pero cuando los migrantes entran
por el sur, por España o por Italia, oh, qué distinto todo. Entonces es
humanitario. Entonces hay que tener compasión. Entonces son pobres desgraciados
huyendo de la miseria. Entonces Frontex ofrece “apoyo” y Bruselas pide
“coordinación” en lugar de cerrar el paso. ¿Cómo puede sostener la Unión
Europea estas dos narrativas al mismo tiempo? ¿Cómo puede el este de Europa ser
un campo de batalla donde todo migrante no blanco es un agente de Putin,
mientras que en el sur todo migrante es un alma penitente que hay que acoger
con los brazos abiertos? La respuesta es simple: porque en el este la OTAN
defiende sus intereses, y en el sur España defiende los de otros. España es el
coladero. España es el tapón que se rompe para que no se rompan otros.
Y detrás de todo esto, siempre,
el anglo-sionismo. Los británicos con Gibraltar ocupado desde 1704. Los
estadounidenses con su base en Rota. Los israelíes con su alianza militar
blindada con Marruecos. España tiene enemigos a los cuatro costados y aliados
de papel. Le tiran una invasión de hombres a Ceuta y Melilla, una ocupación
demográfica que, si sigue este paso, acabará por diluir cualquier control
español sobre esos territorios estratégicos. Y sin Ceuta y Melilla, ¿qué queda?
¿Qué capacidad tiene España para proyectar influencia en el Estrecho? ¿Para
presionar sobre Gibraltar, que también está ocupado por los británicos, que
también miran para otro lado mientras Marruecos hace su trabajo sucio? Es todo
un tablero. Es geoestratégico. Es una pinza.
Quien no entienda que esto no es
una tragedia humanitaria sino un ataque coordinado, no entiende nada de lo que
está pasando. Marruecos no necesita disparar un solo tiro. Tiene algo mejor:
tiene la llave de la frontera. Y la abre y la cierra según le convenga a sus
amos. Hoy le conviene castigar a Sánchez por atreverse a reconciliarse con
Argelia. Mañana le convendrá otra cosa. Pero siempre, siempre, detrás de la
mano marroquí estará la mano que le da las armas, la inteligencia, la cobertura
diplomática y el silencio cómplice. El anglo-sionismo. El mismo bloque que
ocupa Gibraltar, que arropa a Israel, que utiliza a España como amortiguador
del sur mientras en el este montan muros de acero.
España está bajo ataque. No por
la religión de quienes cruzan. No por la piel de quienes llegan. Está bajo
ataque porque hay intereses poderosos que necesitan que España sea débil,
dividida, desbordada, ocupada. Y mientras la OTAN mira para otro lado y la
Unión Europea se dedica a repartir compasión selectiva, ahí, en el sur, la
guerra ya empezó. Solo que algunos todavía no se han dado cuenta.
Fuente:
- Redacción El País – “Caos en Ceuta: la Guardia Civil estima que han entrado hasta 40.000 migrantes en un solo día” (2026). Publicado por El País.
- Redacción El País – “España y Marruecos acuerdan la entrega de los migrantes que entraron en Ceuta” (2026). Publicado por El País.
- Redacción El País – “El Gobierno rechaza declarar la emergencia nacional pese a la petición de Ceuta” (2026). Publicado por El País.
- Redacción El País – “Italia propone suspender el espacio Schengen con España por la crisis migratoria” (2026). Publicado por El País.
- Redacción El País – “La Casa Blanca atribuye la situación en Ceuta a las políticas globalistas de extrema izquierda” (2026). Publicado por El País.
- Redacción El País – “Sánchez y Tebboune escenizan en Argelia una nueva etapa de relaciones tras cuatro años de crisis” (2026). Publicado por El País.
- Redacción El País – “El giro español en el Sáhara hace tambalearse la relación con Argelia” (2022). Publicado por El País.
- Redacción El Mundo – “España cede a Marruecos el control de la enseñanza en los centros educativos españoles del Sáhara” (2025). Publicado por Unidad Editorial.
- Redacción Europa Press – “España y Marruecos firman 14 acuerdos en la XIII Reunión de Alto Nivel” (2025). Publicado por Europa Press.
- Redacción El País – “Israel y Marruecos firman su plan de trabajo militar para 2026” (2026). Publicado por El País.
- Redacción BBC News Mundo – “Los Acuerdos de Abraham: qué son y qué países los han firmado” (2020). Publicado por BBC.
- Redacción El Confidencial – “Israel y Marruecos firman su plan de trabajo militar para 2026” (2026). Publicado por Titania Compañía Editorial.