Hondurasgate: el complot anglosionista contra Latinoamérica

mayo 03, 2026

 



Cuando uno escucha por primera vez los audios del Hondurasgate, no sabe si está ante un capítulo de una serie de espionaje político o ante la cruda radiografía de cómo se decide el destino de una nación desde el teléfono de un narco-presidente auto exiliado que debería estar preso. Pero no, esto es real. Es la podredumbre salida de una grabación de WhatsApp. Es el momento en que Honduras, ese pequeño país centroamericano que tanto ha sufrido golpes de Estado, dictaduras liberales y saqueos, deja de ser dueño de su propio suelo para convertirse en una ficha de cambio entre un imperio en decadencia y un estado extranjero que ni siquiera comparte frontera con el continente. Porque el caso que estalló en abril de 2026 no es solo un escándalo de corrupción local más: es la prueba documental, cruda y vil, de una injerencia anglosajona y sionista que busca recolonizar Honduras bajo la máscara de la democracia.

 

A mi juicio, lo más indignante no es ni siquiera la ambición desmedida de Juan Orlando Hernández, expresidente condenado a 45 años por narcotráfico, indultado por Donald Trump como si se tratara de un favor personal, más bien la naturalidad con la que las grandes potencias acuerdan con la soberanía de un país que no les pertenece. Los audios filtrados por Canal RED y Hondurasgate son un collar de perlas envenenadas: en cada conversación se escucha a Hernández tramitar su propio retorno al poder como quien maneja una empresa en quiebra, y detrás de él se dibuja la sombra alargada de Trump, Netanyahu y hasta el argentino Javier Milei, todos ellos dispuestos a financiar la pesadilla hondureña a cambio de migajas estratégicas.

 

Y aquí quiero detenerme en el papel de Israel, ese actor que muchos se empeñan en pintar como víctima eterna y que en este caso aparece con las manos llenas de mugre. Porque no es casualidad que el propio Hernández agradezca al primer ministro Netanyahu y a “una junta de rabinos” haber pagado el precio de su indulto. ¿Acaso no es el colmo del cinismo que un país que se dice perseguido por el antisemitismo, y cuyo lobby internacional nos exige venerar como sagrado, se preste a financiar la liberación de un capo de la droga para reinstalarlo en la presidencia de una nación empobrecida? El sionismo, repito: no el judaísmo como religión, más bien ese brazo político-militar que ha convertido la memoria de su genocidio en un salvoconducto para la impunidad colonial, ahora extiende sus tentáculos a Honduras con la misma razón con la que oprime a los pueblos árabes. La instalación de una mayor presencia israelí o la injerencia en las ZEDEs, esas zonas de excepción que parecen sacadas de una distopía liberal, no buscan el desarrollo hondureño, más bien la explotación de su territorio como plataforma geopolítica.

 

Pero no nos engañemos: el socio mayoritario de este atraco sigue siendo el mundo anglosajón, encarnado en la figura de Donald Trump y su trama de poder. ¿Qué otra cosa es el indulto a un narcotraficante confeso sino una tarjeta de presentación para futuros negocios sucios? Los audios revelan que, a cambio de devolverle la banda presidencial a Hernández, Estados Unidos exige una nueva base militar en el país y la concesión del tren interoceánico a General Electric. Es decir: el mismo patrón de siempre. Primero se desestabiliza la región con el narcotráfico, y Hernández fue parte activa de esa cadena, luego se encarcela al peón incómodo para lavar la imagen, y finalmente se le indulta para que sirva como títere dócil. Hay que estar descerebrado para creer que esto es diplomacia, cuando en realidad es un crimen organizado a escala interestatal.

 

Y mientras tanto, ¿qué hace el actual presidente Nasry “Tito” Asfura? Pues lo que dicen los audios: allanar el camino para que Hernández vuelva a sentarse en la silla presidencial que nunca debió dejar. Asfura, según las conversaciones, no es más que un “presidente de transición”, un hombre que gobierna con el temor de quien sabe que debe el cargo a su antecesor. Las palabras de Hernández son escalofriantes: “Yo quiero pensar que usted no va a hacerme a un lado porque, gracias a mí, usted está sentado en esa silla. Presidente, voy a ser yo”. No hay sutilezas. No hay disimulo. Es la confesión de un cartel político que ha convertido la presidencia de Honduras en un latifundio familiar.

 

Pero lo que resulta especialmente preocupante para cualquier ciudadano es la parte del plan que sugiere la posibilidad de silenciar o desplazar a opositores como Marlon Ochoa, miembro del Consejo Nacional Electoral. Y lo llamativo es que, incluso antes de que se filtraran los audios, el Congreso hondureño, dominado por el Partido Nacional, ya había destituido a Ochoa el 16 de abril de 2026, bajo acusaciones de “faltas en sus funciones”. Cuando las grabaciones salieron a la luz pública días después, quedó claro que aquella destitución no fue un acto aislado, más bien la pieza final de un engranaje perfectamente organizado: en los audios, Juan Orlando Hernández ordenaba deshacerse de Ochoa, y el Congreso, obediente, ejecutó la orden por la vía de gestión. La coincidencia no es tal: lo que parecía un juicio político rutinario se reveló como la materialización de una amenaza grabada. Ya no es necesario eliminar a un adversario político en términos físicos –o no solo–; en muchos casos basta con apartarlo mediante mecanismos legales falsamente legítimos, con decisiones formales que lo dejan fuera del tablero político antes de que el pueblo pueda escuchar las pruebas del complot.

 

Y para rematar, aparece el presidente argentino Javier Milei financiando con 350.000 dólares una “célula informativa” en Estados Unidos destinada a desestabilizar a los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro. Aquí el sionismo y el neoliberalismo extremo se dan la mano en una danza macabra. Porque Petro no se equivoca cuando tuitea que “se mueven las redes de la extrema derecha comunicacional” financiadas por “la cocaína e Israel”. Esa frase, tan provocadora como cierta, resume el alma de este escándalo: la alianza entre el capitalismo liberal depredador, el sionismo internacional y las mafias del narcotráfico para controlar los recursos y las conciencias de América Latina.

 

Ahora, permítanme dar mi opinión más personal y descarnada. Como observador de la política latinoamericana, he visto muchos fraudes, muchas injerencias y muchos gobiernos títere. Pero el Hondurasgate supera todo lo conocido por un motivo: porque descorre la cortina y nos muestra a los titiriteros con las manos dentro del mecanismo mismo del poder. No hay ideología en este complot, no hay izquierda ni derecha en el sentido tradicional; lo que hay es una red de poder transnacional que se alimenta del dolor ajeno. Trump, Netanyahu, Hernández, Asfura, Milei: todos ellos son caras de un mismo dado cargado. Algunos visten traje y corbata, otros van con camisa hawaiana y gorra con lemas patrioteros, pero todos comparten el mismo cinismo de quien acuerda con vidas humanas como si fueran acciones en la bolsa.

 

Y el pueblo hondureño, ¿qué? Mientras estos señores reparten concesiones militares y trenes interoceánicos, los hondureños de a pie siguen huyendo de pandillas y de pobreza, emigrando hacia el norte para terminar en jaulas en la frontera de Texas o trabajando en condiciones de esclavitud. ¿Para eso sirve la supuesta soberanía nacional? ¿Para que un presidente indultado por un exmandatario extranjero vuelva a gobernar como si nada, y un primer ministro israelí ponga los dólares, y un libertario argentino financie campañas de desinformación? Basta ya, carajo. Basta de que Honduras sea el patio trasero donde todas las potencias occidentales vienen a orinar. Basta de que los sionistas y los anglosajones se sientan con derecho a elegir qué presidente le conviene al país.

 

Este texto es un grito escrito a la fuerza, porque la indignación me quema las manos mientras tecleo. Pero no quiero que se quede solo en una catarsis. Denuncio aquí, con los datos que ya son públicos, la existencia de una alianza criminal entre la extrema derecha evangélica anglosajona, el lobby sionista y la élite política hondureña para convertir mi país en un protectorado explotable. Y denuncio también la pasividad cómplice de los organismos internacionales, que seguro saldrán con sus comunicados tibios y sus condenas vacías mientras Trump y Netanyahu brindan con whisky en Mar-a-Lago.

 

Si algo bueno puede sacarse de este lodazal, es que la tecnología permitió que la verdad se filtrara. Las grabaciones están ahí. No son interpretaciones, son voces reales planeando delitos y repartiendo naciones como si fueran terrenos en un monopoly. Ahora la pelota está en la cancha de la justicia internacional, pero sobre todo en la conciencia del pueblo hondureño y de todos los latinoamericanos que no queremos más la injerencia anglosajona ni más sátrapas ungidos por potencias extranjeras. Porque a menos que levantemos la voz ahora, dentro de unos años tendremos que explicarles a nuestros hijos cómo dejamos que nos robaran el futuro en un grupo de WhatsApp.

Fuente:

  • Canal RED y Hondurasgate – Audios filtrados de WhatsApp, Signal y Telegram, enero–abril 2026. Publicados en hondurasgate.ch.
  • Yahoo Noticias – "'Hondurasgate': La injerencia de EE.UU. y Trump para devolver al poder al expresidente de Honduras", 2 de mayo de 2026. Citado en Maturana, Jesús.
  • Actualidad RTVC – "HondurasGate: audios revelan presunta red de injerencia internacional", 2 de mayo de 2026.
  • BBC News – "Honduran ex-president Juan Orlando Hernández released from US prison after Trump pardon", 2 de diciembre de 2025.
  • Hondurasgate – "Audios revelan que Israel pagó la liberación de Juan Orlando Hernández y que Trump lo está ayudando a regresar a la presidencia", 29 de abril de 2026.
  • Hondurasgate – Audio "JOH exige el juicio contra Marlon: no importa cuánta sangre se derrame", en hondurasgate.ch/audios.
  • Infobae – "Honduras: Comisión recomienda destituir a Ochoa y Morazán por boicotear las elecciones", 17 de abril de 2026.
  • Hondudiario – "Congreso destituye a Marlon Ochoa y Mario Morazán tras juicio político", 16 de abril de 2026.
  • La Tribuna – "Congreso Nacional aprueba destitución de Marlon Ochoa", 16 de abril de 2026.
  • Hondurasgate – Audio "Cossette amenaza: con la misma bala mato a Marlon, Salvador e Iroshka", en hondurasgate.ch/audios.
  • Almaplus – "Derecha hondureña buscaba cárcel o muerte para el consejero del CNE", 1 de mayo de 2026.
  • DW Español – "Congreso de Honduras destituye a funcionarios de izquierda", 17 de abril de 2026.
  • APF Digital Argentina – "Audios filtrados exhibirían que Javier Milei colaboró con 350.000 dólares para una campaña contra los presidentes de Colombia y México", 2 de mayo de 2026. Redacción de APF Digital (sin autor individual acreditado). 
  • Concesiones estratégicas: ZEDEs, base militar e Inteligencia Artificial 
  • Hondurasgate – Investigación principal, 29 de abril de 2026.
  • Rebelión – "Las maniobras de Estados Unidos e Israel para controlar Centroamérica", 1 de mayo de 2026.
  • Hondurasgate – Escritorio de verificación forense Phonexia Voice Inspector. Cada audio verificado con hash SHA-256 e informe PDF descargable.
  • ProPublica – "Ex-Honduran President Hernández Given Special Treatment Amid Mass ICE Arrests", 18 de febrero de 2026.


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