Conservadurismo intrascendente

octubre 30, 2026


En un país como Honduras donde las escuelas no tienen techo y se caen a pedazos, donde la educación impartida es de calidad dudosa y los niños llegan a sus clases con el estómago vacío, descalzos, tristes y con sus mentes impregnadas de problemas por los que no tendrían que preocuparse a su edad, y otros niños ni siquiera pueden asistir a la escuela por la pobreza o porque tienen que trabajar, el acto de colocar una bandera provida en las aulas (si es que la escuela cuenta con aulas), no tiene ninguna relevancia, más bien es una burla a la niñez del país.

A los diputados y a los políticos en general (sean del partido que sean), nunca les han importado los niños, cada año que pasa este país es un peor lugar para ser niño, en lo que va del año los titulares de los medios de comunicación no paran de publicar noticias sobre niños y adolescentes asesinados o desaparecidos y niños y adolescentes maltratados o abusados por sus propios familiares, tutores o alguna figura que ejerce autoridad sobre ellos, incluso en instituciones como la SENAF que tienen el deber de protegerlos, todo esto ocurre ante la pasividad de todos esos políticos que se autoproclaman conservadores, provida y defensores de la niñez y la familia.


No hay que ser un analista político para darse cuenta de que la tan repentina ola de diputados supuestamente preocupados por la niñez del país responde simplemente a intereses ideológicos, pues en meses previos, por el país se han paseado impartiendo charlas con precios sobrevalorados, personajes como el activista argentino Agustín Laje, gran amigo y compañero ideológico de Fernando Cerimedo, el sicario, adúltero y asesor de la campaña presidencial de Nasry Asfura. Este Cerimedo se declaraba provida, conservador y profamilia y aún así no tuvo reparos en engañar a su esposa, destruirle la tranquilidad del hogar a sus hijos y mandar a asesinar a su amante. Volviendo con Agustín Laje, este personaje lleva más de 10 años en una supuesta batalla cultural para proteger los valores familiares, pero a su vez es un fiel defensor y lacayo de Estados Unidos e Israel, países de donde viene la mayor parte de la decadencia cultural y moral de la cual los países hispanoamericanos son receptores.


Es por eso que colocar la bandera provida en las aulas y prohibir la celebración de Halloween en las escuelas (en los institutos públicos ni siquiera se acostumbra celebrarlo) simplemente son actos de hipocresía, porque no se puede ser provida y a la vez ignorar que los niños hondureños, desde sus primeros días de vida, sufren de abandono por parte del estado, pues no se suplen sus derechos más básicos y están creciendo en un ambiente que no es propicio para el correcto desararrollo en ninguna esfera, si realmente los politicos del pais estuvieran preocupados por la niñez promovieran leyes que se enfoquen en defender su integridad y su seguridad y en mejorar la educación y la infraestructura de los centros educativos para que las nuevas generaciones sean más pensantes que sus antecesoras. ¿O es que acaso los políticos quieren que el pueblo hondureño siempre viva en malas condiciones y por ende sea ignorante y fácil de manipular?

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