Las cúpulas globalistas de Honduras como una herramienta contra Bukele

febrero 17, 2026

 



Últimamente se ha armado un pequeño escándalo entre Honduras y Nayib Bukele, y conviene aclararlo: todo comenzó desde Honduras, primero a través de medios de comunicación, luego escaló por los ministros de seguridad, y finalmente toda la cúpula del partido en el poder se volcó a atacarlo. Hablamos de una cúpula de la derecha más rancia, pro-gringa, sionistoide… y cualquiera con un mínimo de sensatez se preguntaría: ¿qué hace la denominada derecha atacando otro gobierno de derecha? Y aquí seguimos, usando todavía esos términos de “derecha” e “izquierda” como si definieran algo. No señor: lo que está pasando es un globalismo hondureño financiado por las élites occidentales, pagando a las cúpulas locales para atacar al presidente Bukele. Lo casual es qué se pusieron todos en sintonía a despotricar contra el Gobierno Salvadoreño. Bukele, por su parte, intentó mantener la reserva, pero la mediocridad de estos políticos hondureños no le dejó otra.


Definitivamente, el mejor consejo que le puedo dar a Bukele y a todo su gabinete es simple: desconfíen de absolutamente todo y todos en Honduras. No importa el color político, si se dicen de izquierda o de derecha, no confíen. Lo que ha pasado recientemente, que un partido de la llamada derecha liberal y sionistoide se lanzó contra Bukele sin que siquiera hubiera un conflicto real, tiene una sola explicación: la cúpula gobernante en Honduras es globalista, sin más.

 

Que hayan atacado a Bukele casi al unísono, usando a todos sus esbirros en el aparato estatal y los medios de comunicación, es el reflejo perfecto de que alguien pagó por esto. Y, oh casualidad, la oposición en El Salvador también se lanzó contra Bukele justo hace unos días. Qué sincronización tan... “natural”, ¿verdad?

 

Y ahora aparecen unos pastores evangélicos en Honduras diciendo que “Dios lo castigará”. Sí, esos pastores que tratan a Dios como si fuera una tarjeta mágica que les da superpoderes, como si tuvieran línea directa con el cielo. Que quede clarísimo: alguien está soltando billetes para difamar a Bukele, y viene del globalismo occidental, esa Europa liberal que es la última trinchera de todas esas ideologías ridículas.

 

Ah, y no me hagan empezar con los anglosajones, que cuando Bukele deje de ser útil, lo van a devorar sin pestañear. Pero la clave es clara: Bukele no debe confiar en absolutamente nada de lo que ocurre en Honduras. Ni por un segundo.

 

Aquí, en esta Honduras que a veces parece un laboratorio de las peores aberraciones, se gestó el golpe de Estado contra Jacobo Árbenz en 1954. No lo olviden. Honduras ha sido durante décadas el patio trasero de la CIA. Desde aquí se entrenaron contras para derrocar al gobierno sandinista de Nicaragua. Desde aquí se planearon golpes y se conspiró contra gobiernos legítimos una y otra vez. No hay un ápice de fiabilidad en estas cúpulas.

 

Ese es el consejo: no confíen, no bajen la guardia, no crean ni una palabra de estos personajes ridículos.

 

Todos estos cábulas, crápulas, criaturas que desatan sus horrendas cabronadas, prefirieron estar del lado de las pandillas antes que de su propio pueblo. ¿Se dan cuenta? Sepa Dios qué entidad satánica gobierna Honduras para que prefieran defender a los asesinos antes que proteger a familias que quieren salir a la calle sin miedo.

 

Atención, liberal-libertarios de América Latina: su querida derecha, la misma que aplaudían hace un mes en redes por Donald Trump, aquí se puso del lado del crimen organizado. Sí, defendiendo los “derechos humanos” de los sicarios. Que quede clarito, que no haya confusiones.

 

Y qué curiosos son los hondureños, con su maldito hábito de ser hocicones, diciéndole a Bukele que no se meta, mientras ellos fueron los que iniciaron todo el relajo. Fueron los medios hondureños los que se entrometieron, los que empezaron a atacar a Bukele, y luego tienen la cara dura de decirle “no te metas en Honduras”. ¿De qué están hablando, hocicones? ¿Quién tiró la primera piedra y luego se hace la víctima? Le están diciendo a los salvadoreños cómo vivir sus vidas, ellos que eligieron a Bukele con aprobación histórica, ellos que decidieron que querían seguridad de verdad y no discursos vacíos.

 

Todavía no distingo bien cuál es el ardor que tiene el Partido Nacional. ¿Será porque Bukele no reconoció a su títere de turno, a su monigote de turno? ¿O alguien está pagando por este circo para atacar a Bukele de un día para otro? Porque todo comenzó de la nada. Qué raro, qué conveniente, qué sospechoso.

 

Pero los hechos son tercos: las autoridades de Honduras prefieren a las pandillas sobre su propio pueblo. Que alguien entienda: algo siniestro y oscuro gobierna Honduras, el más repugnante de los globalismos, esa mezcla de cinismo, corrupción y entrega a intereses extranjeros. Ni el pueblo hondureño ni Bukele y su gabinete deberían confiar en esta élite. Ni ahora, ni nunca.

 

Porque ya se demostró: cuando hay que elegir entre proteger a los ciudadanos o quedar bien con ONGs y organismos internacionales, estas élites siempre eligen a los segundos. Y eso, en lenguaje llano, se llama traición a tu pueblo.

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