Occidente es una entidad satánica e infecunda que debe perecer

febrero 19, 2026

 



Occidente, en su concepción colectiva, no es meramente una civilización en declive, sino la manifestación terrenal de una entidad satánica, la peste más putrefacta que ha infectado al mundo. A lo largo de los siglos, y con una virulencia acelerada en las últimas décadas, ha infligido un daño irreconocible a la humanidad, erigiéndose como el mayor atentado contra el género humano. Toma como ejemplo una de sus más grotescas cabronadas: Madeleine Albright justificando en televisión abierta la muerte de medio millón de niños iraquíes como un precio que "merece la pena". Un ser bestial admitiendo públicamente que estaba bien aniquilar a medio millón de criaturas para ejercer presión sobre un régimen. Si ya causaba horror la revelación de los crímenes de Epstein y su camarilla, con sus rituales, su tráfico y su daño a bebés, si eso te asombraba y aterraba, ahora contempla la magnitud de esta otra bestialidad: la aniquilación deliberada, calculada y justificada de medio millón de inocentes. Esa es la clase de lepra infecta que gobierna Occidente.

Desde muy joven, desde la adolescencia, siempre mantuve la idea, siempre tuve una intuición muy aguda que hasta a mí me sorprendía. Siempre albergué la enorme sospecha de que las élites multimillonarias de lo que, hasta donde mi parámetro me permite saber en aquel entonces, denominamos Occidente, adoraban a lo otro, al otro. Quédate con esta palabra, por favor: al otro. Por el otro me refiero a Satanás, a una entidad invertida y contraria a nuestros valores cristiano-católicos. No sabía por qué, pero tenía esa sensación firme, la certeza de que adoraban al otro. He hablado con muchos ateos a lo largo del tiempo, les decía: está bien si no quieres creer en nada, pero eso no quita que las élites que te gobiernan sí crean en el otro, porque creen en el otro. Y hoy se confirma, hoy está confirmado: creen en el otro. Nos gobierna la mayor peste de la Tierra, la mayor defecación, la mayor mierda que ha podido engendrar el diablo está sobre la Tierra y está gobernando Occidente, y sobre nuestras vidas tiene un poder directo, especialmente en Latinoamérica, altamente influenciada por la brujería y magia negra que Occidente llama medios de comunicación. Esa es su nigromancia, sus hechizos sobre nosotros.

Ahora júntalo todo. Junta a estas élites con sus logias masónicas, con el sionismo internacional depredador. Cuánta fetidez inmunda se gesta. El anglo, esa criatura vampírica, tiene el fetiche de crear estas fraternidades y sectas universitarias, como la de los "Skull and Bones" (Huesos y Calaveras), de donde han salido presidentes estadounidenses. Así como decimos que los aztecas o mayas practicaban rituales, al anglo le encanta pertenecer a sectas, a logias, a cosas de rituales, lo trae en la sangre. ¿Para sacrificar qué? Con lo de Epstein y su camarilla pedo-sionista que lo rodeaba, ya no hay duda. ¿No es obvio que nos gobierna basura? Eso es el reino del anticristo, es Satán en acción.

Como bien señaló el filósofo y sociólogo ruso Alexander Dugin, el profesor Dugin, Occidente es en sí mismo la entidad satánica. Él fue una persona que señaló incansablemente esta verdad. Occidente es esa entidad que opera con embrujos y hechizos modernos: habla de derechos humanos y de una democracia que nunca practicó, utilizando ese discurso como un arma de exterminio. ¿Cuántas naciones en la Tierra han pasado hambre, destrucción, sanciones? ¿Cuántas culturas han sido barridas? ¿A cuántos yihadistas fanáticos, serviles a sus fines, han financiado para destruir otros pueblos? Todo es parte del mismo ritual de muerte.

Por tanto, no hay diálogo posible, no hay reforma. Occidente, como idea, como entidad espiritual invertida, política e infecunda, tiene que ser destruida. Debe perecer. Si hay que incurrir a todas las fuerzas posibles del mundo para lograr su aniquilación, no tengo ningún problema. Que se use lo que se tenga que usar para barrer a estas élites psicópatas de la faz de la Tierra, sin remordimiento. Solo en las cenizas del fuego que consuma esta basura podrá quizás, solo quizás, renacer algo nuevo y decente. O, si no, se impondrá un oscurantismo eterno, y merecido lo tendrán. Esta historia es importante, es la única historia: la revelación del tumor satánico y la necesidad imperiosa de su extirpación total. El reino del anticristo debe caer. Occidente tiene que ser destruido. Debe ser destruido.


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